Mexico Caníbal
Leyendo el periódico Frontera encontré un artículo bastante perturbador que explica las costumbres caníbales de nuestros antepasados nativos. Según el artículo, en el México prehispánico era habitual cocer y comerse a las víctimas ‘ofrendas’ a quiene se les extraía el corazón para ganar el favor de los dioses. Si quieren darse una mejor idea vean Apocalypto donde muestran los rituales con un realismo crudo e impactante. Bueno, el caso es que tras los rituales se cocía a la persona ofrendada acompañada de maíz, tras lo cual servía de alimento a los involucrados en el ritual.
Si se dan cuenta, esta comida era prácticamente ‘POZOLE’… Ahi fue donde me impactó, y hasta cierto grado me dio asco porque todos hemos comido pozole, y según algunos monjes de la época de la conquista (española) lo más parecido a la carne humana era la carne de cerdo por lo cual fue sustituida gradualmente… Ew… Prácticamente cambiaron de cerdo cuadrúpedo, por uno bípedo…
Otra cosa interesante que menciona el artículo, es que se utilizaban los huesos de los sacrificios para fabricar herramientas, y esto era tan bien aceptado que el comercio de huesos como materia prima era una importante actividad comercial… Chale, y pensar que venimos de ahí…
Ya en alguna ocasión había leído sobre las costumbres caníbales de las tribus norteamericanas (los Micmacs) que iban comiendose a miembros de la tribu cuando el invierno era demasiado severo y escaseaba el alimento. Lo curioso es que se lavaban las manos y culpaban al ‘Wendigo‘ (una criatura mítica que les servía de excusa al practicar sus desesperados actos caníbales). Pero esa es otra historia… Bien, les dejo el artículo, léanlo, está interesante.
Estudio óseo constata canibalismo en México
El canibalismo era una actividad sistemática y ritual en el México prehispánico y durante el Neolítico prácticamente en toda Europa, según ha constatado un equipo de antropólogos tras el estudio de las marcas que su práctica dejaba en los huesos humanos. Así lo explicó el director del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad española de Granada (sur), Miguel Botella, que efectúa esta investigación en colaboración con expertos de la Universidad Autónoma de México y el Instituto de Antropología mexicano.
Desde finales del 3000 al 2500 antes de Cristo, el canibalismo era común en toda la cuenca mediterránea europea y en Finlandia, y la carne de los fallecidos se tomaba tras hervirla unas tres o cuatro horas, “tal vez para asimilar sus características”, dijo Botella. Los huesos estudiados, con marcas de cuchillos y de dientes humanos y procedentes de hombres, mujeres y niños, aparecieron en basureros mezclados con restos de los animales que conformaban su dieta, lo que constata el canibalismo en el Neolítico, especialmente en un periodo del que apenas se han encontrado sepulturas. Sólo en Granada se han encontrado once lugares donde esta práctica era “habitual”, pero también son numerosos en la fachada mediterránea del resto de España y en Europa.
En cuanto a las culturas mesoamericanas, los más de 20.000 restos óseos estudiados por estos expertos han demostrado que el canibalismo era “sistemático” en toda América, lo que “posiblemente indica que lo llevaron los humanos que pasaron el estrecho de Bering cuando ocuparon el continente por primera vez”. El antropólogo señaló que en el México prehispánico, tras los sacrificios rituales en los que se ofrecían los corazones de la víctima a las deidades, el resto del cuerpo se cocía con maíz y era repartido entre todos los participantes en el acto “como en la comunión cristiana” o sólo entre determinados sacerdotes. “Ocurría como en las actuales corridas de toros, donde todo sigue un ritual, pero una vez que muere, el animal es carne”, manifestó Botella.
En la investigación se han recabado recetas de cocina de carne humana que recogieron los frailes españoles durante su labor evangelizadora tras la conquista, que señalan que nunca se tomaba asada y que era habitual añadirla al pozole, un guiso típico mexicano en el que hoy se usa carne de cerdo o de pollo. Según el testimonio de uno de estos frailes, la carne humana “sabía como la del cerdo”, de ahí que, tras ser prohibido su consumo durante la cristianización de los indígenas, fuera sustituida por el puerco.
La manipulación de los cuerpos humanos para su ingesta -cortes, desuello, descarnado o cocción, entre otros- dejó marcas en los huesos, que han sido analizadas por estos expertos y han permitido determinar “toda la metodología utilizada en lo que constituían acontecimientos ritualizados”. Botella subrayó que es “interesantísimo” comprobar que las descripciones de estos rituales por parte de los frailes españoles “se corresponden con las marcas de los huesos estudiados”, por lo que concluyó que “exageraban bastante menos de lo que se suponía”. El equipo de investigadores, que lleva diez años enfrascado en este estudio, trabaja ahora en “unir las celebraciones de las que hablan los frailes españoles con las evidencias de canibalismo”.
Se trata de una tarea “bastante complicada” porque la variedad de sacrificios prehispánicos era “enorme” y hay que estudiar “a qué fiestas o motivos se corresponde cada cual”. Una muestra de que el canibalismo era “sistemático” es que este antropólogo ha estudiado en Guadalajara (México) más de 2.000 herramientas hechas con huesos humanos, desde punzones a arpones pasando por instrumentos musicales, lo que evidencia “una industria artesana establecida”. Es decir, el cuerpo humano no sólo sirvió para alimentar a esos pueblos, sino que generó una industria del hueso, que era considerado “el mejor material para las herramientas”.
Via: Frontera
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pues el pozole es uno de mis platillos favoritos, de puerco o pollo, ambos estan riquisimos. El de carne humana no lo he probado.